|
|
Dos pastores en el monte
cuidaban de sus rebaños
y mientras plácidamente
vigilaban el ganado
se entretenían contando
problemas imaginarios
y así entre bromas y veras
el tiempo iban matando.
Ocurrió un día de mayo,
cuando en flor estaba el prado,
que un acertijo contaron
sobre ovejas y rebaños.
Entre ellos así hablaron:
- ¿Sabéis lo que estoy pensando?
que si me dais una oveja
será el doble mi rebaño.
El otro zagal, muy astuto,
respondió asaz temprano
devolviéndole la guasa:
- Qué razón tenéis hermano,
pero si vos me dais una...
¡las mismas tendremos ambos!
Y aquí llega la pregunta
de los pastores del campo:
¿Cuántas ovejas había
en la dehesa pastando? 
|